Nos encantó todo: bonita habitación nueva que combina modernidad y tradición (techo muy bajo ya que se encuentra en un edificio típico de Appenzell); bienvenida muy amable; delicioso desayuno con productos locales de calidad; justo en el centro del antiguo pueblo de Appenzell pero extremadamente tranquilo; Place de la Landsgemeinde (con posibilidad de aparcamiento) a un minuto a pie. ¡Muy buena relación calidad-precio! ¡Volveremos con mucho gusto!